Acerca de Trazo Domingo
Empecé a practicar arte de uñas una tarde de pandemia con un frasco de gel y un pincel fino de delineador, copiando flores sencillas de Instagram sobre mis propias manos mientras el video de trabajo corría en otra ventana. La historia larga está en la página de Adela.
Eso fue hace unos cinco años. Trazo Domingo es el cuaderno de esa práctica. No tengo clientas, no tengo certificación, no planeo formalizarme. La gracia es la práctica misma: como sería aprender acuarela, excepto que el lienzo camina conmigo toda la semana y sobrevive una reunión de martes o un viaje en el subte del jueves.
Lo que escribo acá es experiencia de aficionada, no guía profesional. Si algo no funcionó, lo digo. Guardo los errores en un cajón como recordatorio honesto.
Antes de seguir: este cuaderno contiene enlaces de afiliación a los libros y cursos que practico. Cuando alguien decide comprar uno después de leer cómo me fue con él, recibo una pequeña comisión que no afecta tu precio final. Lo que escribo acá refleja mi práctica de domingo real, no lo que más comisión paga.